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Entre Columnas… Recuperar la esperanza / Martín Quitano Martínez

El más terrible de los
sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.

Federico García Lorca

 

Las condiciones de futuro que nos impone una absurda, dislocada y peligrosa cotidianeidad, merecen una discusión pública y política que por lo menos en Veracruz tristemente trascienden los acuerdos de sus élites.

La alternancia que se dará el 1 de diciembre,  sea cual sea el resultado final del litigio postelectoral, permiten imaginar nuevas circunstancias al ejercicio del poder en una entidad marcada por el abandono y el deterioro heredado del sexenio anterior, opciones distintas a los descalabros sufridos por una historia de la deconstrucción de una idea de buen gobierno.

Mientras el Calderonato termina con su fracaso a cuestas, se forjan social y políticamente referencias que pueden dar oxígeno a un moribundo esquema institucional; el aire fresco y las esperanzas que  reavivaron las anodinas campañas por la presidencia de la República, no deben pasar al anecdotario de las movilizaciones surgidas tan solo al calor de un proceso que está por terminar.

Las demandas centrales de democratización, de mayor  participación ciudadana y de modificación de los modelos  seguidos hasta ahora por el poder, corresponden a una solicitud profunda de gran parte de la población que entre harta y cómplice  se debate en la obligada construcción de un nuevo orden de convivencia.

Las garantías individuales y colectivas han sido olvidadas en una vida obsequiosa con la impunidad, con la atrevida profundización de nuestras debilidades ciudadanas, de nuestra absoluta crisis para con los valores cívicos que dan cuerpo y debieran fortalecer a la República.

La anomia que carcome los actos públicos en nuestro país sustenta la necesidad de una revisión profunda de los comportamientos, de las formas de concebir  y hacer la política, de concretar en hechos las políticas públicas, terminar de construir y hacer eficiente la democracia mexicana, que no atrapa viento firme que la impulse y la haga arribar a puerto seguro.

La oportunidad de Veracruz se sitúa en modificar los mecanismos que han profundizado la descomposición, que facilitaron la putrefacción, que  segaron las aspiraciones de un pueblo que fue mayormente corrompido; salir de la edad  media jarocha implica que las visiones demócratas y de respeto a la ley no sean letra muerta, recuperar las esperanzas y las demandas, es el compromiso corresponsable de todos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Notas, fotos. ¿Se habrá conjurado la reelección en el ORFIS o es atole con el dedo?

mquitanom@hotmail.com

 

 

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