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¡Esos locos docentes! / Marco Antonio Figueroa Quinto

Este lunes 20 del presente mes inicia el ciclo escolar 2012-2013 de la educación básica para las nuevas generaciones del país, donde cada uno de los involucrados en el Sistema Educativo Mexicano pondrá lo mejor de su parte, no solo para perpetuar, enriquecer e innovar los conocimientos de nuestros niños y jóvenes, sino para cambiar y mejorar todo cuanto se ha hecho, y hará; trascendiendo de la mejor manera.

La Secretaría de Educación Pública (SEP), conjuntamente con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a través de sus dependencias en cada entidad,  impartieron  en la semana que comprende del 13 al 17 de agosto para los mentores -dentro del Curso Básico de Formación Continua para Maestros en Servicio 2012- el curso “Transformación de la Práctica Docente” (del que trataremos especialmente en posterior colaboración).

Si bien es cierto que toda nuestra sociedad deberá estar involucrada en estos menesteres, lo cierto que mucha de la responsabilidad de una excelente práctica docente recae en los operarios de la instrucción, educación e información de los aludidos; quienes con su experiencia, mística,  inteligencia, sabiduría, ética y talento sabrán responder a los retos aludidos. Por ello en esta ocasión comparto con todos los buenos maestros de Veracruz un correo que me envió la periodista Virginia Durán Campollo “Premio Nacional de Periodismo” que contrario a las constantes denotaciones que otros realizan, esta se sale de esta línea.  Con orgullo muchos de los profesores de educación básica en sus cuatro períodos escolares  –como quien esto escribe- se solazarán con estas palabras, las que reflejan un reconocimiento a esta importante y trascendental labor, la que ha sido constantemente agredida por los enemigos del progreso; viendo como potencial botín a la educación pública. Vaya pues el texto aludido.

“Esos son los locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana para estar en la escuela una hora antes, otros salen de la primaria una hora más tarde porque tienen miles de cosas que ordenar, revisar, limpiar, decorar y adornar en su salón…o porque algún niño se quedó esperando que vinieran por él, o porque se entrevista con padres de familia, etc. etc. Otros recorren todos los días varios de Km de ida y otros tantos de vuelta: ¡Están locos! ¿Quieren una prueba contundente de su locura? ¡¿Cómo es posible que muchos docentes se preocupen más por algunos niños que no son hijos de su sangre que los PROPIOS PADRES?! Sólo por no mencionar que muchas veces los maestros dejan en segundo plano a sus hijos por compromisos de trabajo.

En verano no les dan vacaciones, sólo un receso escolar, pero no se desconectan del todo. Piensan en sus clases, preparan tareas, ejercicios y toman cursos de actualización. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros van con una botella de agua a su lado o con sus pastillas “Vick”. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando. A veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión. Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra. Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. Esto es si no se quedan levantados hasta la madrugada calificando, haciendo listas o material. Están mal; sacrifican sus sábados para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de descanso o tiempo con su familia para renovarse.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan. Y a pesar que tengan décadas de servicio, siempre encuentran nuevas formas de hacer las cosas. Se asombran cuando comparan un ciclo escolar con otro y toman nota de lo bueno y lo malo, para el siguiente. Como buenos TODÓLOGOS, hacen de todo, desde atar agujetas, hasta libros de actas y de contabilidad de la Cooperativa Escolar o limpiar una herida y poner un “curita”. Ya ni hablar de los festivales, organizar una kermés, campañas de salud, o el despliegue de creatividad en sus periódicos murales y manualidades. Están mal de la cabeza, yo los he visto. Son capaces de no tomar una Licencia Médica o uno de sus días económicos, sólo porque no hay quien atienda su grupo. Dicen sólo que son DOCENTES y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO. Que si volvieran a nacer, volverían a ser maestros.

Conozco a uno muy especial, que justo en este momento está leyendo estas líneas…” Si bien es cierto que la práctica docente requiere un redimensionamiento cultural, social, político, económico y cognitivo que se tendrá que irse mejorando de manera integral, de lo colectivo  a lo individual y de lo individual a lo colectivo, los docentes como seres que pregonan el humanismo, también necesitan “recargar las pilas” a base de sentidos reconocimientos como el anterior, que seguramente se irá con cada uno de ellos siempre, no solamente como orgullo y presunción, sino como un compromiso y mayor responsabilidad en su función: una de las más maravillosa y edificantes de cuantas existan. Cuestiones que todavía no implementan ni la SEP ni el SNTE, lo que parece un absurdo.

¡Estamos! alodi_13@hotmail.com

 

 

 

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