Opinión… ¿Y los partidos ahora qué? / Mario Javier Sánchez de la Torre
Por el momento todo indica que la elección que se llevó a cabo en este país ya quedo definida. Pues independientemente de que la autoridad electoral -Instituto Federal Electoral- no ha dado a conocer oficialmente los resultados, las tendencias que al respecto se han dado a conocer así lo indican.
Para el próximo sexenio el acomodo de las tres principales fuerzas políticas del país parece que han quedado de la siguiente forma: el Partido Revolucionario Institucional como primera, el Partido de la Revolución Democrática como segunda y el Partido Acción Nacional como tercera.
Situación que para cada uno de ellos representa hacia su interior un reacomodo de grupos, lo que quiérase o no, los llevará a confrontaciones internas, algunas de las cuales serán más desgastantes que otras -según del Partido de que se trate- por lo que el tiempo que dure cada una no puede predecirse, pues sería como el tratar de convencer a los lectores de que contamos con una magnífica y muy eficiente “bola de cristal”, lo cual no es cierto.
Así tenemos que posiblemente el que menos problemas hacia su interior presente, por el hecho de tener en la Presidencia de la República a su militante más distinguido del próximo sexenio, Enrique Peña Nieto, será el Revolucionario Institucional. Pues quiérase aceptar o no, todos sus militantes, desde los 19 gobernadores de los Estados, hasta el más modesto priista del país de alguna forma tienen un jefe al que deben de escuchar y obedecer.
Por lo que toca al Partido de la Revolución Democrática, como por el momento no se sabe que hará su ex candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, con relación a los resultados obtenidos en el actual proceso electoral que aún no llega a su fin, su situación política hacia su interior es en estos momentos la más difícil de llegar a conocer y mucho menos predecir.
Ya que de no llegar a reconocer los resultados del proceso y emprender una de sus conocidas acciones de protesta que pueden ser, desde la toma de calles, avenidas, plazas, carreteras o lo que se le ocurra, tampoco se conoce cuál sería la posición de los partidos que forman la coalición Movimiento Progresista, pues como puede ser que lo apoyen, también puede ser que no.
De apoyarlo, la situación dejaría en un segundo lugar tanto a quien ocupara la Presidencia del PRD, como la del PT y MC. Y López Obrador posiblemente pasaría a ser un personaje bastante incomodo para el gobierno del priista Enrique Peña Nieto, pudiéndole causar grandes calamidades. De darse la otra opción, de no apoyarlo, la posición de estos dos integrantes de la llamada chiquillada partidista quedaría minimizada no solamente en el Congreso de la Unión, sino también a nivel de las entidades federativas, lo que no es conveniente para ninguno de los dos. Por lo que como se dan las cosas en el Congreso de este país, no debemos descartar la situación de una posible adhesión de alguno de ellos a otro instituto político que les reditúe más, tanto en lo económico como en lo político.
Por lo que respecta a Acción Nacional, la polémica ahora está en que equipo queda al mando del Comité Ejecutivo Nacional. Continuarán los “calderonistas”. Los sustituirán los foxistas o el equipo de Josefina Vásquez Mota, tomará las riendas del blanquiazul.
Suceda lo que tenga que suceder, todo indica que el que menos conflicto interno presentará de los tres será el partido tricolor, por lo que respecta a su directiva nacional. Pero por lo que toca a las dirigencias de las entidades federativas, ¿Qué pasará? Continuarán como están o serán objeto de un minucioso análisis de su eficiencia política-electoral. Esa es la pregunta que espera respuesta a la brevedad.
Hasta el miércoles






























